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biography

Biography

Petrona de la Cruz Cruz

Petrona de la Cruz Cruz was the first indigenous person to win the coveted Rosario Castellanos Prize for literature in 1992. Since then, her plays have been performed in several countries, and she continues to write as she searches for new ways to encourage economic and cultural development. In1999, FOMMA received a national award given by IMIFAP (Mexican Institute of Research on the Family and Population) and sponsored by the Summit Foundation for its work in radio, theater, and education in Mexico.

Petrona de la Cruz sits in the courtyard of Fortaleza de la Mujer Maya (FOMMA), the women’s collective that she opened nearly a decade ago, speaking with calm resolve of her struggle to encourage the creative expression of the women and children who have found in FOMMA a shelter from the violence and poverty that has reeked havoc in indigenous communities throughout Chiapas in recent years. In 1994, she and fellow actress, Isabel Juárez Espinoza, founded FOMMA to support Mayan women and children.  Using the tools of theater and puppetry, they opened a space where women empower themselves and their culture as they represent the often traumatic experiences they have lived, and imagine alternative realities. As she gestures to the several small rooms that house the FOMMA projects, Petrona explains that the collective has attempted to meet the needs of women who have left their highland villages in search of work by combining literacy workshops in Spanish and in the Mayan languages of Tzotzil and Tzeltal with skills training in such things as bread-making and sowing, while offering childcare so that the woman are free to attend these classes.

Petrona de la Cruz Cruz herself learned to read and write as a young immigrant to San Cristóbol de las Casas.  Her background is unusual for an indigenous woman because she was able to secure a junior high school-level education.  Rejected by her community because she had been a rape victim, de la Cruz Cruz raised the child born of that violation and supported herself as a domestic servant.  She first practiced theater with the Sna Jtz'ibajom Mayan cultural cooperative in a social climate that discouraged women from speaking publicly of their experiences. There she began to explore community theater as a medium for addressing problems such as domestic violence, rape, alcohol abuse, migration, and poverty as they affect the lives of women.  Her first play, Una mujer desesperada (included here), focuses on the seemingly endless violence visited on Mayan women, and the matter-of-fact impossibility of recourse.  As Teresa Marrero notes in her essay on Mayan women, “Eso Sí Pasa Aquí,” “Una mujer desesperada (A Desperate Woman 1991) stands out for being the first play written by an indigenous Highland Mayan woman about the real life social drama of family violence.”

 

Isabel Juárez Espinosa nació en Aguacatenango, un pueblo Tzeltal en Chiapas. Se mudó a San Cristóbal a los ocho años para trabajar como niñera para una familia mestiza. Terminó la secundaria en San Cristóbal y trabajó por un tiempo como recepcionista en un café. Durante los años ochenta entró a un curso de enfermería y asistió a refugiados guatemaltecos viviendo en la selva chiapaneca, promoviendo el uso de la soya y nutrición. Fue la primera mujer del grupo de escritores Sna Jtz’ibajom, donde fue entrenada en teatro y manejo de marionetas por Amy Trompetter, Francisco Álvarez y Ralph Lee, y en educación bilingüe por el antropólogo Robert Laughlin. De 1992 a 1994 Isabel promovió la alfabetización en Tzeltal en las bibliotecas de escuelas rurales para la Secretaria de Educatión Pública (SEP). En 1994 Isabel dejó Sna Jtz’ibajom y formó FOMMA con Petrona de la Cruz. Isabel ha recibido varios premios por su escritura, entre ellos el primer premio en el concurso de conservación a la naturaleza de Chiapas por su cuento “Nuestras penas y nuestras alegrías”; becas del National Fund for Culture and the Arts en la categoría de teatro y cuentos cortos, y publicación, por su libro Cuentos y teatro tzeltales/ A’yejetik sok Ta’jimal (México DF: Colección Letras Indígenas, Editorial Diana); y la publicación de su libro para niños Soy tzeltal (México DF: Libros de Rincón, SEP). Ha viajado con su trabajo y sus obras a través de México y América Latina, Canada, los Estados Unidos, Europa y Australia.

 

María Francisca Oseguera Cruz nació en la Florecilla. A los 7 años se mudó a San Cristóbal para vivir con su madre y padrastro. Comenzó su carrera con FOMMA cuando la organización abrió en 1994, trabajando como cocinera para la guardería. Intrigada por el teatro, pronto empezó a actuar en las obras. Ha participado en todos los viajes de FOMMA, donde ha hecho papeles de hombres y mujeres. Ha contribuido a la creación de las obras cooperativas de FOMMA, y ha escrito sus propios cuentos y obras. Ha enseñado talleres de actividades productivas como tejer, cocina y ha hecho presentaciones sobre la salud de la mujer en el Instituto de la Mujer en la capital, Tuxtla Gutiérrez. Ha estudiado teatro con Amy Trompetter de Barnard College, Pati Hernández de Bread and Puppet Theater, y Doris Difarnecio de INTAR en Nueva York. Desde 2006 ha sido directora de la mesa directiva de FOMMA.

 

Victoria Patishtan Gómez nació en K’at’ixtik, municipio de San Juan Chamula, donde vivió y trabajó por años como pastorera. Se mudó a San Cristóbal de Las Casas cuando tenía 24 años con sus dos hijas. En el año 2000, Victoria participó en un curso de pastelería en la Albarrada. Después de terminar el curso, trabajó en una casa como lavandera hasta que escuchó un anuncio en la radio para un taller de alfabetización en Tzotzil en FOMMA, para aprender a leer y escribir. En el año 2001, Victoria se integró a FOMMA, escribiendo cuentos, su propia historia, e historias de comunidades Tzotziles que fueron usadas en las obras de teatro. Victoria ha aprendido Español a través de su trabajo y sus obras. Ha actuado en las obras desde su comienzo con FOMMA, haciendo papeles de hombres, mujeres y ancianas. A demás de la actuar, Victoria se encarga de la ropa de teatro, crea mascaras para diferentes personajes y animales, organiza el archivo de fotos y es secretaria de la mesa directiva. Ha sido entrenada por Doris Difarnecio.

 

María Pérez Santiz nació en el Paraje Chicumtantic, Municipio de San Juan Chamula. Habla la lengua tzotzil. En San Cristóbal de las Casas estudio la primaria y secundaria. En 1990 realizó sus estudios comerciales en el CECATI, y en 1993 participó en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos. En 1995 se integró a FOMMA como actriz, y participó en la presentación de obras y talleres en varias partes del estado, y luego en viajes internacionales. En 1999 colaboró en la escritura del guión de una radio-novela sobre la muerte materna, y a colaborado en la escritura colectiva de varias obras de FOMMA. Ha estudiado con Amy Trompetter de Barnard College, Patricia Hernández de Bread and Puppet Theater y Doris Difarnecio de INTAR en Nueva York. A demás de ser actriz, es la tesorera de la mesa directiva de FOMMA.

 

Doris Difarnecio es actriz y directora teatral neoyorquina de raíces colombianas cuyas obras se han presentado en New York. Ella viene creando y dirigiendo obras con el grupo FOMMA (Fortaleza de la Mujer Maya) desde 1999, incluyendo la adaptación de García Lorca, “La casa de Bernarda Alba”. Desde hace dos años, Difarnecio reside en España, realizando su maestría en la Universidad Autónoma de Madrid. Ella es la Directora primera del Centro Hemisférico/FOMMA en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México.